El estrés es causado por estar aquí pero querer estar allí

 

Todo lo que realmente podemos enfrentar en cualquier etapa de nuestra vida, a diferencia de lo que la mente con sus proyecciones imaginarias puede hacernos pensar, se encuentra solo en este momento presente. La vida no espera, no espera ni planea, la vida pasa en este preciso momento, en el aquí y ahora. Es en este momento que todo sucede, que brotan oportunidades y los trenes se detienen en las estaciones avisando de una llegada que no se repetirá jamás.




Si no valgo nada hoy, tampoco valdré nada mañana; pero si mañana descubren valores en mí, significa que todavía los poseo hoy. Porque el trigo es trigo, aunque la gente primero lo toma por hierba (Vincent Van Gogh) 


Pregúntate: " ¿Qué problema existe aquí y ahora, ahora mismo "? No el año que viene, ni mañana, ni siquiera en los próximos cinco minutos, sino ahora mismo. ¿Pasa algo en este momento?

Siempre es posible afrontar y resolver cualquier situación del presente, ya que el pasado ya quedó atrás y el futuro aún no ha llegado. Reconociendo esto, también reconocemos automáticamente, como es natural, que no debemos pensar o preocuparnos por otra cosa que no sea el momento presente, y comenzar a vivir conscientemente cada momento de nuestra existencia.

A partir de este momento, las respuestas, la fuerza, las acciones, los recursos, etc. estarán allí en el momento oportuno cuando los necesitemos, no antes ni después, sino en el preciso momento en que pasan a formar parte de nuestro presente.


Deja de esperar

Si realmente lo deseas, puedes recuperar tu vida ahora mismo, simplemente deja de esperarlo. La verdad es que la vida siempre ha estado contigo, siempre ha sido parte de ti. El único pequeño detalle es que en lugar de reconocerlo y aceptarlo, preferiste sentarte y esperar a que llegara.

Esperar es un estado mental. En esencia, este estado significa que quieres el futuro, no el presente. No quieres lo que tienes, pero quieres lo que no tienes. Que rechazas lo que has creado y quieres lo que aún no has logrado.

Este estado mental de espera crea inconscientemente conflictos internos entre tu "aquí y ahora" donde no quieres estar, y el futuro que has imaginado y proyectado en tu mente, que es donde quieres estar.

Esto afecta negativamente la calidad de su vida, ya que deja escapar tu presente, que es el único momento en que puedes hacer realidad tus sueños.


10 consejos para aprender a vivir en el aquí y ahora

Hay pequeños cambios que podemos aplicar al día a día para transformarnos en personas conscientes. Pequeños cambios, grandes resultados.

1. Cuida tu respiración

Dedica solo cinco minutos al día a observar tu respiración. De hecho, ¿sabías que nuestra respiración a menudo es inadecuada porque es muy rápida y superficial? Y esto acaba afectando a otros procesos vitales. Por esta razón, respira profundamente y luego exhala lentamente.

Este ejercicio, que puedes practicar durante cinco minutos, es ideal para relajarte y ayuda a sincronizar los latidos de tu corazón, haciéndolo más regular. Durante esos cinco minutos no tienes que pensar en nada, solo concéntrate en tu respiración. Te sentirás más tranquilo/a y con más energía cuando hayas terminado.

2. Sal a caminar solo

Hoy pasamos muy poco tiempo con nosotros mismos. Cuando no estamos rodeados de personas, estamos conectados a la red o intercambiamos mensajes en el teléfono móvil. Sin embargo, necesitamos la soledad para conectarnos con nuestro yo más profundo.

Entonces, de vez en cuando planea salir a caminar solo/a, solo tomará diez minutos. Durante este tiempo, no dejes espacio para dudas y problemas que tengas pendientes. Simplemente disfruta de tu entorno, libera tu mente del peso de las ideas. Al final de la caminata verás todo con mayor claridad.

3. Saborea cada bocado

No siempre tenemos suficiente tiempo para comer. Sin embargo, asegúrate de que cada día tengas un momento de "atención plena" mientras comes. Apaga tus dispositivos electrónicos y concéntrate en disfrutar ese momento. Siente la textura de la comida y los sabores. Significa apreciar la comida, sin prisas, para redescubrir el placer en las pequeñas cosas de cada día. Además, tu digestión también te lo agradecerá.

4. Planifica pequeñas metas diarias

A veces nos paralizamos porque no sabemos por dónde empezar. Pero cada viaje comienza con el primer paso. Fíjese pequeñas metas que pueda lograr todos los días, algo tan simple como fumar un cigarrillo menos o dar una caminata de 10 minutos.

Cuando te pones metas y las alcanzas, por pequeñas que sean, la confianza en ti mismo aumenta automáticamente, sientes que si te esfuerzas puedes lograr cualquier cosa. Y esta sensación de poder es clave para lograr tus objetivos en la vida y sentirte mejor contigo mismo.

5. Mira a las personas que te rodean

No significa que tengas que espiarlos en su vida privada, sino que debes intentar conectarte con los demás aunque sea por unos pocos minutos al día, aunque sea a distancia. Verás cosas que antes pasaban desapercibidas por las prisas, como la sonrisa de un vecino o la extraordinaria amabilidad de un colega.

Intenta convertirte en un simple observador, sin hacer juicios de valor, solo observa la realidad que fluye ante tus ojos. Es una experiencia reveladora que con el tiempo mejorará significativamente las relaciones interpersonales, ya que te convertirás en una persona más sensible.

6. Crea arte

No tienes que convertirte en un pintor famoso, pero puedes descubrir la actividad artística que más te guste y dedicarle unos minutos a la semana. De hecho, se ha demostrado que el trabajo creativo ayuda a entrar en lo que se conoce como la "corriente de la conciencia".

Es un estado en el que estamos plenamente presentes, con los cinco sentidos enfocados en lo que hacemos, pero prácticamente aislados del resto del mundo. No tienes que preocuparte por el resultado, solo trata de disfrutar y sacar a relucir lo que hay dentro de ti usando el arte como medio de expresión.

7. Ayuda a alguien

Las personas que ayudan a otros y participan en el trabajo voluntario están más satisfechas con sus vidas y sufren menos estrés y depresión. Esto se debe a que en el acto de ayudar también nos ayudamos a nosotros mismos.

No hay necesidad de hacer grandes cosas, solo ayudar a la anciana a cruzar la calle, ayudar con las tareas del hogar o simplemente escuchar a alguien que necesite confiar en ellos. Ser consciente de que los demás te necesitan y saber que has hecho algo bueno por ellos te hará sentir mejor contigo mismo.

8. Piérdete

Con GPS, visitas guiadas y excursiones organizadas en cada detalle, hay poco espacio para la improvisación. Sin embargo, de vez en cuando es recomendable perderse en una calle desconocida, para dejar que los rincones escondidos y lo inesperado nos sorprendan.

Intenta, al menos una vez a la semana, caminar sin rumbo fijo, dejándote guiar por tus instintos y mantente alerta para descubrir todo lo que encuentres en tu camino. Es una experiencia muy inspiradora.

9. Mírate en el espejo

Haz del espejo tu mejor amigo, no para presumir, sino para conocerte mejor. Cuando te sienta triste, frustrado, estresado o enojado, mírate al espejo y observa tus expresiones faciales. Lo más probable es que descubras a una persona completamente diferente.

En la medida en que seas consciente de los cambios que las emociones provocan en tu rostro, podrás aprender a manejarlas mejor. Su salud emocional y sus relaciones interpersonales serán las primeras en beneficiarse.

10. Haz un cumplido especial

Planea darle a alguien un cumplido especial al menos una vez al día. No se trata de elogiar sin motivo alguno, se trata de prestar atención a lo que sucede a tu alrededor y reconocer las cosas positivas, los detalles que aprecias.

Hacer que la otra persona sea consciente de esto mejorará tu día y te ayudará a crear una relación más íntima. No tiene que ser algo especial, solo un pequeño detalle que notaste y te gustó. Por ejemplo: ¡Qué guapa estás con esa blusa!... Tienes una voz preciosa... Cuando sonríes se te ilumina la cara... Qué buen cocinero eres... Me encanta estar contigo porque tienes la virtud de escuchar... 

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Carta de un narcisista: Cuando un manipulador/a dice "te amo"

 



Cuando un/a narcisista dice “Te amo”, esas palabras adquieren un significado completamente diferente.

Esta es una carta escrita desde la perspectiva del narcisista para las almas que se han enamorado de alguien que nunca podrá amarlas:


Querido compañero/a:

Voy a decir algo que nunca te diría ni admitiría.

Cuando digo “Te amo”, me refiero a que amo tu manera de querer creer que te amo con locura.

Amo las cosas que haces por mí. Me encanta el poder que me brindas para aprovecharme de tu bondad al explotar tus buenas intenciones. Hacerte sentir peor me hace sentir mejor. Me encanta hacerte sentir insignificante.

Me encanta el hecho de que tu vida gire solo entorno a mí. Arreglas mis problemas, resuelves mis dudas, alivias mi dolor. Me encanta que todo tu tiempo, me lo dediques a mí, no a tí, y como tu atención es solo para mí.

Me encanta hacerte dudar de ti mismo/a y cuestionar tu propia cordura. No sabes lo que es correcto o lo que es real a menos que yo te lo diga.

"Te amo" significa que te necesito porque necesito a alguien que no me abandone. Necesito a alguien que pueda usar como saco de boxeo. Alguien que me haga sentir bien.

Me encanta como mis expectativas sobre ti aumentan constantemente, mientras que las que tú tienes sobre mí disminuyen gradualmente. Me encanta ver el fracaso y la desilusión en tu cara.

Cuando digo “Te amo”, me refiero al amor por el odio hacia ti. Me amo vicariamente a través del amor que sientes hacia mí. Y necesito que sufras porque odio tener que depender de ti para esto.

Me encanta como mi felicidad es tu responsabilidad. Me encanta como me siento cuando estás cerca de mí. Como puedo convertirme en víctima cuando intentas mencionar uno de mis muchos defectos de personalidad o conductas dañinas.

Me encanta como te hago sentir horriblemente mal cuando mencionas algo que hice y que te dolió. Como no me dejarás porque estás enganchada a esta relación tóxica.

Me encanta como me apoyas y que yo nunca nunca haya tenido que apoyarte. ¿Por qué iba a hacer eso? Las cosas que nunca conseguirás te mantienen conmigo.

Me encanta como crees que estás con una persona que te ama. Pero soy una persona que muestra amor y afecto como una herramienta de manipulación.

Me encanta como me necesitas y como crees que estás con la persona adecuada. Como te hago sentir indigna e insignificante.

Cuando digo “Te amo”, no es por lo que el amor realmente representa. Cuando digo “Te amo”, significa que amo como respetas mis reglas y como vives con ellas.

Necesitas saber que usaré palabras hirientes y tácticas de manipulación bajo la apariencia del amor. Nunca me cambiarás.

Los dos sabemos que esto no es real. Ambos deberíamos saberlo.

Saludos,

Tu narcisista.

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11 cosas que sacrificar para ser feliz

 


Es un error común identificar la felicidad con un estándar, un ideal, un objeto de deseo o una meta inalcanzable. ¡Nada más malo! La felicidad no es nada de esto. Como ya habrás escuchado: la felicidad no es el objetivo.

La felicidad es un hábito que puedes cultivar y vivir todos los días con las pequeñas alegrías diarias. Para ello, sin embargo, tendrás que liberarte de pensamientos, acciones y hábitos arraigados en ti que, cada día, te impiden ser feliz.





11 cosas que sacrificar para ser feliz

Como la mayoría de las personas, probablemente vivirás una vida de rutina, los patrones de pensamiento y los comportamientos que resultan en estrés, desánimo y frustración.

Durante este viaje en la Tierra hay hábitos que debes aprender a dejar atrás, al hacerlo te permitirás estar más en paz y vivir la vida con la felicidad que te mereces. La vida es hermosa y la alegría es más fácil de conquistar de lo que imaginas. Esto es lo que tienes que sacrificar para ser feliz.


1. Deja ir la necesidad de tener la razón a toda costa

La necesidad de tener siempre la razón surge de la falta de autoaceptación. Entonces, para compensar, quieres que otros te den ese reconocimiento ancestral que necesitas.

Cuando discutes con un amigo, quiere que la otra parte reconozca sus razones no por el tema tratado sino por usted mismo ... cada discusión, por lo tanto, se convierte en un asunto personal.

Mientras trabajas en ti mismo y te liberas de la necesidad de la aprobación de otras personas, pregúntate esto: ¿Prefieres tener la razón a toda costa, levantar la voz, recibir una dosis de ira o ser amable?

2. Deja ir la necesidad de tener todo bajo control

Esta necesidad es la principal causa de ansiedad. Acepte que simplemente NO PUEDE controlar todo. Amigos, socios, familiares, conocidos, etc., déjalos vivir, déjalos hacer sus vivencias, sus errores y sobre todo tener su propio punto de vista.

Si tienes patrones mentales rígidos, ¡rómpelos! Trate de ser más flexible pero no trate de imponer sus patrones a los demás: ambos vivirán mal.

3. Deja ir la necesidad de cambiar a las personas

Me refiero principalmente a tus padres. Aprende a aceptarlos y perdona algo. Recuerde, los padres no se eligen, se aceptan. Al contrario, tú eliges al socio. ¡No elijas un compañero con ganas de cambiarlo! Tú eliges a la gente de la que te rodeas.

4. Deja ir la necesidad de culpar a alguien

Mucha gente termina culpando a otros por sus propios fracasos. Nada más deletéreo. Esta actitud no te permite crecer. La ira nos lleva a pensar que siempre hay alguien responsable cuando en realidad eres el artífice de tu destino.

¿Crees que alguien te ha arruinado la vida? Si es así, es porque eres una víctima del pasado.

Seguro, no conozco tu historia. No sé por lo que te hicieron pasar. Pero si al leer pensaste "¡no querían hacerlo mejor!" entonces todavía estás en alta mar y has saltado el paso de aceptación y comprensión.

5. Deja ir el pasado

Este es el sacrificio más difícil. Mucha gente está anclada en el pasado por miedo a entrar en el día. Es un mecanismo inconsciente que limita el crecimiento emocional y excluye toda felicidad.

Las experiencias pasadas ciertamente te han dejado algunas heridas pero debes saber que estas no se curarán por sí solas y sobre todo no sanarán si continúas alimentándolas con las penas diarias. ¡Trabaja en ti mismo, trabaja en sinergia contigo mismo!. No remar contra usted mismo.

6. Deja ir la necesidad de impresionar a los demás

Esto también surge de la falta de autoaceptación. Terminas haciendo cosas que ni siquiera te gustan solo para verte bien a los ojos de los demás.

Una satisfacción verdaderamente efímera si piensas que cuando inviertes tiempo y energía en algo, ese tiempo y energía no son reembolsables. Nadie le devolverá el tiempo que desperdició en complacer a los demás. Nadie te devolverá la energía gastada fingiendo ser algo que no eres.

Una querida amiga mía decidió hacer puenting solo para tener algunas fotos para mostrárselas a sus amigas, para que todos pudieran ver lo sexy que estaba. Lástima que ese día estaba aterrorizada y todo lo que quería hacer excepto saltar. En definitiva, si una actividad, una palabra o un gesto no respeta tu verdadera naturaleza, ¡no lo hagas!

7. Suelta las etiquetas

Deja de pegar etiquetas a cosas y personas, especialmente a ti mismo. Es cierto, en algunas fases de tu vida habrás sentido la necesidad de definirte. Pero debes saber  que la gente está en constante evolución, una etiqueta que podría haber sido buena para tí ayer, hoy no importa. Las personas cambian, las experiencias enseñan, la vida permite una evolución constante y oportunidades de crecimiento. Las etiquetas y los juicios solo te retrasan. No te apegues a tu idea de ti mismo.

Tus ambiciones de hoy pueden ser diferentes de las de ayer, así como tus creencias. Aprende que cada día puedes reformarte a tí mismo porque cada día puedes aprender cosas nuevas que te abren nuevos horizontes y perspectivas.

Si tienes una hidra que está demasiado arraigada en ti mismo, evitarás cualquier mejora porque mejorar significa cambiar.

8. Deja ir las adicciones

Una adicción nunca puede ser buena para tu vida. Ya sea una adicción al juego, ya sea una adicción emocional, etc.,  cualquier forma de apego cancela cualquier perspectiva de crecimiento.

Pregúntate sobre tu relación amorosa. ¿Sigues enamorado de tu pareja? Si el amor se acabó, no temas dejarlo ir.

Hay una gran diferencia entre el amor y la adicción emocional. El amor te hace crecer, te hace soñar, da alegría y felicidad. La dependencia emocional te aprisiona en aguas estancadas donde reina una felicidad ilusoria que te impide alcanzar la madurez emocional real.

9. Deja ir la ira

Si tienes un temperamento enojado, ahonda en tu pasado, en tu inconsciente debe haber un mal que nunca ha sido tácito. Medita en esto: nunca podrás ser feliz si tienes ira.

La mente es una herramienta excelente cuando se usa correctamente. Sin embargo, si se usa incorrectamente, puede tener efectos destructivos." Eckhart Tolle

10. Deja ir la crítica y el juicio

Las críticas que te haces a ti mismo rara vez son constructivas: seamos realistas, a menudo eres tu peor juez.

Quizás no seas blando con las críticas, incluso cuando se trata de juzgar a los demás. Debes saber que juzgar a los demás distrae la atención de lo que no te gusta de ti. Una forma de desahogar sus frustraciones trasladándolas a otros. Es inútil decirte que incluso en este caso estás frenando tu crecimiento emocional y estás excluyendo cualquier posibilidad de ser feliz.

11.Deja ir la necesidad de condenarte a ti mismo

Aprende a entenderte y a conocerte a tí mismo. Aprende a darte una nueva oportunidad, una nueva oportunidad todos los días. Cada día que vivas debería ser otra oportunidad para ti que vale la pena explorar. Un nuevo puñado de tiempo para aprovechar para entenderte a tí mismo y explorar el entorno que lo rodea.

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Aprende a dialogar con tu yo interior


No cabe duda de que podemos ser los mejores o los peores interlocutores de nosotros mismos: no siempre nos resulta fácil comprender quiénes somos, qué queremos realmente y cuáles son nuestras creencias reales. Para algunas personas, estos son conceptos muy claros, mientras que para otras se necesitan años de esfuerzo para poder sentirse bien consigo mismos.






¿Qué es el yo interior?

Todos los días, cada momento, nuestra mente se ve bombardeada con pensamientos continuos, especialmente cuando estamos preocupados o estamos a punto de tomar decisiones importantes. Utilizando un término técnico, se trata de nuestro diálogo interior, nuestra voz interior que interactúa inconscientemente con la parte consciente.

Es un mecanismo intrínseco que se ha desarrollado y moldeado a partir de nuestra experiencia ya en la infancia: la educación recibida, los mensajes recibidos de nuestros padres, nuestra forma de ser, las vivencias que hemos tenido. Así que hablemos de diálogo interno que puede ser funcional o disfuncional.

Tomemos un ejemplo de un diálogo interno disfuncional.

En un escaparate veo un par de zapatos que me gustan mucho, me gustaría comprarlos pero superan mi presupuesto. En este punto, creo que podría pedirle un descuento al comerciante "

Aquí, la lógica me diría que vaya al comerciante, con una oferta de menor precio. Hay que decir que por vergüenza a muchas personas ni siquiera se les ocurre tal pensamiento y los que sí lo hacen terminan desviando la atención hacia sí mismos: ¿me veo mal para preguntarles? ¿Qué pasa si rechazo el descuento? ¿Qué pasa si un cliente me escucha? ¿Qué pasa si tengo ansiedad?

De esta manera, el enfoque cambia de nuestra meta (zapatos) a nuestra vulnerabilidad (auto-juicio). Aprender a tener un diálogo interior funcional nos ayuda a afrontar la vida en armonía con nuestras necesidades y también redunda en una serie de ventajas para nuestro bienestar psicofísico.

. Nuestra autoestima no se cuestiona
. Estamos bien con nosotros mismos
. Nos sentimos serenos y satisfechos
. Afrontamos los desafíos de forma proactiva
. Nos volvemos efectivos en la gestión de las relaciones interpersonales.

El diálogo con uno mismo interior de una manera funcional significa "hablar con uno mismo" en términos positivos: Soy una persona inteligente, soy capaz, tengo las habilidades para tener lo que quiero, sé que puedo afrontar todas las situaciones, otras como yo, etc.

No tener un buen diálogo interior significa "hablar contigo mismo" en términos negativos: soy inseguro, soy tímido, no sé cómo afrontar las situaciones, soy débil, todo siempre sale mal, no lo sé. No sé cómo lidiar con los problemas, necesito a otros y sin ellos no puedo arreglármelas, no le agrado a la gente, no tengo suerte, etc.

Tu yo interior da forma a tu realidad

¡Y lo que sigues repitiéndote se convierte en tu realidad, lo que sigues diciendo de ti mismo se convierte en tu identidad, tu forma de verte, cómo te percibes a ti mismo y en consecuencia esta se convierte en tu forma de comportarte!

Si por ejemplo una persona todos los días tiene un diálogo interno positivo y se repite constantemente que es capaz, de tener todo el potencial para hacer lo que quiere, se comportará como tal.

Trabajará duro, será más proactiva, decidida y abordará la vida y los demás de una manera positiva. Por lo tanto, tendrán más posibilidades de aprovechar al máximo sus recursos y aprovechar las oportunidades que ofrece la vida.

Al contrario, una persona que repite sin cesar en su propio diálogo interior: no soy capaz, no les agrado a los demás, soy débil, no sé afrontar situaciones que no conozco, etc. ¿Cómo se comportará?

Tendrá tendencia a ser más negativo, dará menos que hacer, se colocará negativamente hacia todo lo que le rodea y por tanto con mayor probabilidad, luchará por hacer el mejor uso de sus recursos y por aprovechar las oportunidades que le rodean. ofertas mundiales.

Cómo aprender a dialogar con tu yo interior

¡Lo que eres no es más que el resultado de tus pensamientos tanto positivos como negativos! Tus pensamientos dan forma a tu realidad. Queriendo dar un ejemplo, podemos comparar su yo interior con una computadora. Si la PC es completamente funcional y los datos que ingresa son correctos, obtendrá buenos resultados como resultado. Por el contrario, si ingresa los datos incorrectos, su computadora se vuelve loca.

¿No crees que ha llegado el momento de prestar más atención a tu diálogo interior? Empieza a concentrarte en lo que te dices a tí mismo con más frecuencia. ¿Puede lo que te repites socavar tu estima? Entonces es el momento de hacer algunos cambios.

Si realmente quieres cambiar tu vida para mejor, necesitas cambiar tu forma de pensar. Simplemente cambie su diálogo interno incluso si eso significa revolucionar todo su pensamiento. En algunos casos, es posible que necesite la intervención de un profesional, que podría ayudarlo a desbloquear permanentemente algunos de sus pensamientos limitantes.

Diálogo interior, un consejo muy eficaz

Para empezar a cambiar el diálogo con el yo interior, podemos ayudarnos con un ejercicio muy sencillo.

Consiste en escribir en un papel, una lista de afirmaciones positivas sobre ti, y pensarlo varias veces a lo largo del día. ¡Lo importante es ser constante! Se ha demostrado ampliamente que se necesitan al menos 21 días para automatizar un nuevo hábito.

Incluso si al principio lo que te dices a ti mismo puede parecer falso, continúa de todos modos porque a medida que vayan pasando los días empezará a ser más real. ¡La consistencia como en todas las cosas siempre vale la pena!

Así es como puede configurar sus afirmaciones:

. Usa solo palabras positivas, de esta manera tu atención estará enfocada en lo que quieres: yo puedo hacerlo, tengo que creerlo, tengo fe en mis habilidades, ets. 
. Habla en el presente para hacer más real lo que quieres: sé que lo que hago me da resultados, quiero mejorar, puedo afrontar las dificultades, puedo afrontar a mi ex con coraje y confianza, soy capaz de superar un tristeza, etc. 

Repite las afirmaciones, mentalmente o en voz alta, varias veces durante el día para impregnar y nutrir tu interior de nuevas ideas positivas: cuanto más aprendas a amarte a ti mismo, más mejorará tu vida. Aprenda a creer lo que dice y ármese de paciencia porque las afirmaciones que hacen se necesitan algo de tiempo para que funcionen.

Decir afirmaciones es como plantar semillas. Primero brotan, luego echan raíces y finalmente brotan en el suelo. Se necesita tiempo para pasar de la semilla a una planta completamente desarrollada. Lo mismo ocurre con las afirmaciones: se necesita tiempo desde la primera afirmación hasta la realización final. Se paciente."

Louise Hay

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Psicotest: La mariposa transformadora

 

¿Por qué la mariposa? La mariposa es el símbolo del proceso de transformación. Nos enseña a transformar conscientemente nuestra vida, a crear situaciones completamente nuevas en la realidad, a realizar nuestros deseos más profundos.

Cada nueva idea y cada pequeño paso hacia nuestra autorrealización se refleja en el proceso de desarrollo de la mariposa.

La mariposa no vive para alimentarse y envejecer, solo vive para amar y concebir, y por eso está envuelta en un maravilloso vestido. Es un emblema tanto de lo efímero como de lo eterno. Es un símbolo del alma.

Haz la prueba psicológica que os proponemos a continuación: tienes que mirar la foto de abajo y elegir la mariposa que más te llame la atención. Después de la foto encontrarás el resultado correspondiente a la mariposa que has elegido.




Mariposa A: Tipo Desinteresado

Eres un tipo romántico, tímido, introvertido, predispuesto a ayudar a los demás. Tu peculiaridad es la paciencia y la observación. ¡No te pierdes de nada! Eres demasiado perfecto, intenta ser más elástico. ¿Consejo? ¡Ábrete! las cosas no son blancas ni negras. Todo es relativo.

Mariposa B: Tipo Narcisista

Eres un tipo enérgico, emprendedor en resumen, un líder; amas la conquista difícil, de hecho, abandonas la presa fácil para volver a participar en una nueva investigación. Tu peculiaridad es el narcisismo, te pones en un pedestal cada vez que haces algo. ¿Consejo? No pases demasiado tiempo en el espejo felicitándote por tus éxitos.

Mariposa C: Tipo Desordenado

Tienes fuertes habilidades de lógica, eres un as con la computadora. Aprendes cosas a una velocidad increíble sin que nadie esté ahí para explicártelo. Tu peculiaridad es el desorden, no sabes cómo organizarte; tu gran suerte es que eres muy inteligente y por lo tanto compensas esta deficiencia. ¿Consejo? Intenta al menos poner orden en el cerebro, no hagas cosas en el último momento.

Mariposa D: Tipo Idealista

Eres el eterno amante y el eterno idealista, crees mucho en los valores; todo gira para ti según el amor. Todo lo que haces, cada gesto lo dicta el amor; Ay si no pudieras amar o no te sintieras amado!. Tu peculiaridad es la positividad. ¿Consejo? Trata de salir de las nubes y concéntrate en el presente.

Mariposa E:  Tipo Elegante

Tiene una elegancia innata para llevarte bien con la gente. Tienes un sentido de la belleza pero también de practicidad. Tu particularidad es la perfección, para ti nada es casualidad y somos el resultado de lo que sembramos; por eso no crees en el destino. ¿Consejo? Intenta ser menos exigente, acepta algunos de tus defectos y aprende a vivir con ellos.

Mariposa F:  Tipo Ambicioso

Eres un tipo decidido, concreto, tranquilizador y bastante carismático. Te encanta exponerte sin dudarlo, no temes a nada aunque utilices a menudo la diplomacia. Tu peculiaridad es el exceso de orden; te gusta tener todo perfecto y ordenado. ¿Un consejo? Actúa más de corazón que a través de la  diplomacia.

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ATENCIÓN: la prueba fundamentada tiene solo un propósito lúdico y no tiene base científica ni puede reemplazar ningún análisis psicológico del sujeto. Estas valoraciones, aunque elaboradas según un criterio estadístico, tienen un carácter de curiosidad y entretenimiento.


Como los pensamientos pueden afectar nuestra relación de pareja

 

Estamos inmersos en una realidad que nuestra mente está constantemente tratando de comprender. Los recuerdos de experiencias pasadas, creencias y aprendizajes hacen que esto suceda. Tenemos un "mundo interior" que necesita constancia y a través del pensamiento intentamos interpretar situaciones y circunstancias, siguiendo este principio de coherencia.

Muy a menudo nos encontramos frente a información en marcado contraste con nuestras creencias y sin embargo, aunque la solución más lógica parezca cambiar nuestra forma de pensar, es más fácil ignorar o minimizar la información a costa de no abandonar nuestras certezas. 






Errores cognitivos: sesgo

Lo cierto es que la realidad objetiva no existe porque básicamente es el resultado de una interpretación que se ve afectada por diversos factores. Y puede haber tantas realidades como ojos del espectador. Nuestra forma de interpretar lo que nos pasa, sin embargo, no siempre es precisa, de hecho a menudo nos encontramos con errores cognitivos (sesgos) que son el resultado de una rigidez mental determinada por la necesidad de coherencia. Ahora veamos los más comunes y cómo pueden afectar nuestra vida y nuestras relaciones.

Abstracción selectiva: "el vaso medio vacío"

Tendencia a centrarse solo en algunos datos de la situación, sin evaluar los demás. En general, solemos centrarnos en los aspectos acordes con nuestras creencias para luego confirmarlos. Por ejemplo, concéntrese en un comentario negativo e ignore los positivos. Por ejemplo: si una persona que tiene que dar una conferencia está convencida de que su discurso será aburrido, buscará, entre su público, todas aquellas señales que puedan confirmar esta idea suya (el bostezo de alguien o la falta de atención de otro); cuando, por el contrario, no están necesariamente vinculados al aburrimiento por el discurso que está teniendo.

El mismo mecanismo también se puede activar dentro de las relaciones. Por ejemplo, si nos convencemos de que nuestra pareja ya no nos ama, tendemos a centrarnos en sus defectos más que en los signos del amor, aunque estos últimos sean más evidentes.

Hipergeneralización: "pagar justos por pecadores"

Se refiere a una tendencia a extender la interpretación de un evento o característica sin una razón válida. Luego se emite un juicio global basado en un solo evento o una sola característica en particular.

Si, por ejemplo, estamos en nuestro primer día de trabajo y lamentablemente las cosas no van a la perfección, como se esperaba, se te hará pensar que los siguientes días también serán así. Ignorando quizás que era el primer día y que por tanto, la probabilidad de estar en dificultad era altísima.

En lo que respecta a las relaciones amorosas, este error de pensamiento es muy común. Muy a menudo, tras algunas experiencias negativas (personas que han desatendido nuestras expectativas, traiciones, etc.), lo que se dice es: "hombres / mujeres son todos iguales". Sabemos bien que no es así. El comportamiento de unos pocos no debe considerarse como el de una "categoría" completa (hombres o mujeres). 

Pensamiento dicotómico: "blanco o negro"

Se trata de una tendencia a no captar los “matices” de una situación y, por tanto, a evaluarla como totalmente positiva o totalmente negativa. Es perfecto o un fracaso total. En resumen, conduce a un esquema de situaciones, con distinciones rígidas. Un pensamiento de este tipo reduce la realidad a sólo dos dimensiones cuando en cambio, es multifacético.

Por ejemplo, un atleta puede estar convencido de que no llegar al escalón más alto del podio en una carrera significa fallar, pero sin tener en cuenta que otros puestos (segundo o tercero) siguen siendo excelentes resultados.

A veces uno se ve llevado a pensar que las relaciones de pareja deben ser necesariamente color de rosa y libres de conflictos. Los contrastes pueden verse como un signo de "incompatibilidad" y por lo tanto convencerse de que la pareja no es la adecuada para nosotros, cuando en cambio, las discusiones y las comparaciones son parte integral de la relación. De hecho, es deseable que existan porque gracias a ellos los integrantes pueden conocerse mejor y buscar compromisos cuando hay dificultades.

Lectura de pensamiento: "Ya sé lo que quieres decirme"

Como su nombre también lo indica, la lectura de la mente establece que se atribuyen a otras intenciones, juicios o pensamientos, incluso en ausencia de evidencia que pueda confirmarlos.

En este caso, la realidad y la imaginación se mezclan, y movidos por nuestras creencias, podríamos comportarnos de tal manera que provoquemos el comportamiento esperado en el otro (pero que no queremos). En muchos casos, los juicios negativos o las intenciones se atribuyen a la otra persona, incluso a la luz de la tranquilidad.

En las relaciones este pensamiento se pone en acción muy a menudo, especialmente al comienzo de la relación o durante el período de citas y esto también es cierto porque queremos hacernos una idea de lo que la otra persona piensa de nosotros, pero muy a menudo nos equivocamos.

Por ejemplo, si estamos en la cena el chico o chica con el que nos encontramos y nos convencemos de que está desinteresado o aburrido por la noche, tenderemos a comportarnos de forma desagradable hasta el punto de que la otra persona podría volverse realmente desinteresado en nuestra compañía.

En resumen, como puedes ver, nuestros pensamientos realmente tienen un gran poder y los comportamientos y acciones se derivan de ellos. A veces son ellos quienes determinan la realidad. Conocer los errores de pensamiento es importante para ser consciente del momento en el que se producen y evitar que puedan derivar en consecuencias no deseadas.

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